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Consecuencias económicas del coronavirus

Sin lugar a dudas la pandemia del coronavirus COVID-19 está sacudiendo a todos los países del mundo. Los sistemas sanitarios de algunas naciones están colapsados y las dirigencias políticas mantienen una fuerte preocupación por la crecida de infectados y muertes que no dejan de multiplicarse día a día. Pero el desastre generado por el nuevo coronavirus no está sólo en los hospitales y en los pacientes que la padecen, sino que trae aparejado consecuencias económicas que provocan la caída del consumo y de muchas actividades que vislumbra una recuperación muy difícil de cara al futuro. 

El brote ha generado afectaciones económicas que sacuden a los mercados globales de materias primas. Los primeros casos se dieron en el inicio de la pandemia, cuando el epicentro de la misma era China -hoy es Europa-. Empresas navieras, mineras y gasíferas comenzaron a detener la producción, frenar los transportes debido a las cuarentenas que se deben afrontar y renegociar contratos. Hay importadores que devuelven entregas, exportadores que ven enormes complicaciones para continuar su actividad y se viven tiempos de negociaciones donde lo que más abunda son las especulaciones e hipótesis sobre cómo continuar con la vida económica.

 Consecuencias económicas del coronavirus.

El brote de coronavirus en China ha impulsado inconvenientes económicos que golpean a los mercados mundiales de productos básicos e interfieren las redes de suministro que son la base de toda la economía mundial.

Los precios de materias primas industriales esenciales que son esenciales a nivel global como el cobre, el mineral de hierro, el aluminio y el gas natural líquido han caído estrepitosamente desde que surgió el virus. El valor de las monedas de los países exportadores estos bienes a unas tarifas elevadas —en este grupo están presentes Brasil, Sudáfrica y Australia, entre otros—, están en los niveles más bajos que se hayan conocido últimamente. Frente a estos, los que producen productos básicos y las empresas mineras se ven en la obligación de reducir su producción para no colapsar inventarios y generar un problema mayor.

En resumen, al caer primero la economía china, que por las características que posee de ser fundamentalmente industrial es también la que más materia prima consume del mundo, generó un problema de dimensiones muy grandes en los países productores de materias primas. A eso se le suma hoy la expansión del virus a otros continentes, donde además de las afectaciones que trajo a las operaciones comerciales internacionales se le agrega la destrucción de las economías internas, cuando hay países -mayormente en América Latina- donde abundan mayormente los trabajadores por cuenta propia y los trabajadores autónomos.

El cierre completo de ciudades y países, con millones de personas aisladas, restricciones del transporte, drástica disminución de los vuelos y una baja notable casi sin precedentes de muchas actividades han hecho caer el precio del petróleo a nivel mundial. Por indicadores como este, se han disparado distintas hipótesis sobre cómo continuarán los precios de los productos en un futuro próximo, donde probablemente los alimentos comiencen a ser un bien muy demandado.

El pasado 16 de febrero Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, aportó que los cálculos sobre el crecimiento de la economía mundial, estimado en un 3,3% para este año, podría verse disminuido entre un 0,1% y 0,2% por el coronavirus. Pero el desarrollo de la propagación por todo el planeta hace que este tipo de estimaciones deban ser tomadas con sumo cuidado, ya que podrían variar según cómo continúan aconteciendo los casos.

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