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MERS Coronavirus

El síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) es una enfermedad respiratoria vírica que es provocada por un coronavirus (el coronavirus causante del síndrome respiratorio de Oriente Medio o MERS-CoV) que se detectó por primera vez en Arabia Saudita en el año 2012. Los coronavirus son una extensa familia de virus causantes de enfermedades en el ser humano que van desde el resfriado común al síndrome respiratorio agudo severo (SRAS).

Desde 2012 se han confirmado casos de MERS en 27 países: Alemania, Arabia Saudita, Argelia, Austria, Bahrein, China, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos de América, Filipinas, Francia, Grecia, Italia, Jordania, Kuwait, Líbano, Malasia, Omán, Países Bajos, Qatar, Reino Unido, República de Corea, República Islámica de Irán, Tailandia, Túnez, Turquía y Yemen.

 Coronavirus MERS

Casi un 80% de los casos humanos se han certificado en Arabia Saudita. Los casos localizados fuera de Oriente Medio son generalmente de viajeros que se han infectado en esta región. Aunque fueron pocos, también ha habido algunos brotes fuera de Oriente Medio.

El MERS-CoV se transmite principalmente de animales a personas, pero también se puede contagiar de persona a persona.

Transmisión de animales a personas

El MERS-CoV es un virus zoonótico, es decir, que se transmite de los animales a las personas. Los datos científicos muestran que los seres humanos se infectan debido a un contacto directo o indirecto con dromedarios infectados. El MERS-CoV se ha conocido en dromedarios en varios países, como Arabia Saudita, Egipto, Omán o Qatar. Algunos datos además indican que el MERS-CoV está esparcido entre los dromedarios de Oriente Medio, África y algunos sitios de Asia Meridional. Es probable que se encuentre en otros reservorios animales, aunque se han estudiado a cabras, vacas, ovejas, búfalos, cerdos y pájaros salvajes sin que se conozcan resultados positivos de MERS-CoV.

Transmisión de persona a persona

El MERS-CoV no se contagia de manera sencilla de una persona a otra, solo en casos de una relativa intimidad, como pasa cuando se atiende a pacientes que están infectados sin tomar en cuenta las medidas higiénicas correctas. Hasta la actualidad, la transmisión de persona a persona se ha logrado limitar, y ha existido entre familiares, pacientes y profesionales médicos. La gran mayoría de los casos de MERS conocidos hasta la fecha se produjeron en el entorno sanitario, aunque hasta el día de hoy no se ha podido demostrar una transmisión mantenida de persona a persona en ningún lugar del planeta..

Los síntomas frecuentes del MERS son fiebre, tos y dificultades respiratorias. Es común que haya neumonía, aunque en algunos casos no se han presentado síntomas. También se han registrado síntomas gastrointestinales, en particular diarrea. En su versión grave, la enfermedad puede causar insuficiencia respiratoria, que necesita ventilación mecánica y apoyo en una unidad de cuidados intensivos.

Algunos pacientes pueden manifestar algún tipo de disfunción orgánica, más comúnmente insuficiencia renal o choque séptico. Se sospecha que este virus provoca agravamientos de la enfermedad en pacientes inmunodeprimidos, en ancianos y en personas que padecen enfermedades crónicas como diabetes, cáncer y enfermedad pulmonar crónica. La tasa de mortalidad es alta, de casi un 35%, aunque esta cifra puede ser más alta que la real, ya que es muy posible que los casos de menor gravedad no sean diagnosticados por los sistemas de vigilancia actuales.

En la actualidad, no existe una vacuna para la cura de la enfermedad que provoca el MERS ni de tratamiento específico. El tratamiento es de apoyo y depende del estado clínico del paciente.

En algunos pacientes la infección no parece presentar síntomas. Son casos que se han detectado porque esas personas fueron sometidas a pruebas de detección del MERS-CoV enmarcadas en la investigación de contactos de personas infectadas por el virus.

No siempre es posible identificar de manera precoz a las personas infectadas por MERS-CoV porque los síntomas iniciales de la enfermedad son inespecíficos y por su similitud se confunden frecuentemente con los de otras enfermedades respiratorias. Debido a esto todos los centros de salud deben implementar acciones estandarizadas de prevención y control de las infecciones. Además, es de gran relevancia investigar el historial de viaje de personas que posean síntomas de infecciones respiratorias para verificar si han estado de manera reciente en algún país en el que la circulación del MERS-CoV sea activa o si han estado en contacto con dromedarios.

Es contagioso, pero la transmisión de persona a persona ha sido limitada hasta el momento. No hay evidencias de que el virus se transmita de manera sencilla de una persona a otra, a no ser que exista un contacto cercano, por ejemplo, al brindar atención a un paciente infectado sin la correspondiente protección. Han existido grupos de casos en centros de salud, en donde la transmisión entre seres humanos es de lo más probable, especialmente cuando las prácticas de prevención y control de infecciones no son las correctas. Los brotes más grandes vinculados a la asistencia sanitaria se produjeron en Arabia Saudita y en la República de Corea.

Las personas que han estado en contacto cercano con una persona infectada por el MERS poseen un riesgo mayor de contraer la infección y pueden infectar a otras personas si empiezan a mostrar síntomas. Colocar a esas personas en observación en los 14 días siguientes a la última exposición al virus permitirá asegurar que obtengan la atención y el tratamiento necesarios, y evitará la ulterior transmisión del virus a otras personas.

Al proceso de seguimiento de este virus en las personas y los allegados con los que estuvo frecuentando se lo denomina rastreo de los contactos y está formado de tres etapas esenciales:

  • La identificación del contacto: en el momento en que se confirma un caso, se buscan los contactos eventuales y se interroga sobre las actividades de la persona infectada y las actividades y la función de las personas que han estado con la persona desde el comienzo de la enfermedad. Los contactos pueden ser familiares o cualquiera que haya estado en contacto con él, como por ejemplo compañeros del trabajo, actos sociales o centros sanitarios.
  • Lista de contactos: todas las personas que se considere que han estado en contacto con un caso confirmado deben ser incluidas en la lista de contactos. Es imprescindible intentar hallar a cada contacto en la lista e informarlos sobre su condición de contacto, lo que eso significa, las medidas que se llevarán a cabo y la importancia de recibir atención temprana si presentan alguno de los síntomas. El contacto deberá recibir también información sobre la prevención de la enfermedad. En algunos casos, se tendrá que poner a algunos contactos con un alto riesgo de contraer la enfermedad en cuarentena o aislamiento, esto puede ser en su domicilio o en el hospital, según las características de cada caso.
  • Seguimiento de contactos: a toda persona que haya sido establecida como contacto se la debe seguir diariamente durante 14 días, contados a partir del último momento en el que tuvo contacto con un caso confirmado de MERS. El fin de esto es localizar la posible aparición de signos y síntomas de MERS y hacer pruebas de detección del virus.

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